Si muere… Por Antonia Álvarez Álvarez

? . Si muere, lo sé bien, todo termina, la voz y el pensamiento, y se van los gorriones de las ramas, y se apagan los troncos en el fuego; no habrá colores tibios tras la lluvia, ni segundos ni tiempo, ni fuentes entre matas de jarales, ni flores ni recuerdos; si se muere, lo sé, se habrán perdido las campanas y el eco de las palabras dichas más hermosas, del más hondo secreto, ni una lágrima fiel y enamorada rodará en el silencio; no habrá luna en la noche ni habrá estrellas porque ya no habrá cielo, ni colinas… Leer más

Virginales. Por Brisne

??? » Me acogía en los huecos en los que a mí me gustaba acurrucarme. Para empezar la besaba por todas partes y después empezábamos a pelearnos» En Virginales nos encontramos con el estreno editorial de Maurice Pons. Son relatos de 1950 pero poco importa, porque las aventuras y desventuras que nos cuentan se sitúan en ese momento mágico de inicio de la adolescencia y salvando las distancias son vigentes hoy en día. Porque todos hemos sentido ese vacío, ese deseo oculto, ese no saber qué es ser virgen, todas esas sensaciones se reflejan bien en los diez relatos que… Leer más

Cansados y ojerosos. Por Robert Lozinski

Los queremos despiertos, vivaces y curiosos pero lo único que conseguimos es aumentar cada vez más su hastío. Nuestros hijos no se emocionan ya ante nada. Vamos a ver. Los libros de textos, por ejemplo, están llenos de dibujos, historietas tipo culebrones con episodios repartidos a lo largo de varias lecciones, jetas sonrientes, tristes o pensativas que deben de indicar el tipo de ejercicio que el renacuajo debe solucionar. En cuanto a los ejercicios, su letra está impresa sobre los colores de un bosque, por ejemplo, y se ve más bien poco. Los libros de mi época eran más bien… Leer más

Como las gotas de lluvia caen en el mar. Por María del Mar Hermoso

Relato: EL RESTO DE MÍ Capítulo 1. -¿A nombre de quién está la reserva del hotel, por favor?, preguntó Rafael, el recepcionista, con su voz cálida y amable. – Soy Demi, ¿no me recuerdas, Rafael? La señorita Demi Otser. Al oír la voz tantas veces escuchada, el recepcionista subió la mirada y sonrío. – ¡Qué alegría verla con nosotros un año más! – y se abrazaron – ¿Y su hermana, la señorita Alexandra Studer, no viene también? – No podrá acompañarme este año. Está de viaje humanitario en África con Medicus Mundi, forma parte de los médicos españoles que atienden… Leer más

En la cola del paro. Por Paquita Dipego

Ayer mañana, en la cola del paro, cosida a mi Currículum, mutilado y breve, ya desprovisto de toda dignidad, andaba yo fuera de lugar.   Los empleados arrastraban en ruinas el hastío de las horas en sus mesas numeradas de hermetismo, ante sucesivos despropósitos.   Mi piel no encajaba en el ambiente, toda mi yo lucía vulnerable.   Todavía no entiendo, cómo no me detuvieron por introducir material peligroso sin declararlo previamente. Dentro de mi bolso atesoraba, como siempre, un buen libro de poemas. Esta vez era de Raquel Lanseros.   ?Paquita Dipego Leer más

Esencias del ser. Por Germán Gorraiz López

Amanecer… sólo amanecer. Acariciar la luz, humedecer la brisa, alborotar la hora en calma y despertar…. despertar amaneciendo. Ser nieve… humedecer los ojos en la luz helada, blanquear el alma en la hora nevada… ser nieve en la mañana. Atardecer… ausentarse del alma suspendida la hora, hundirse en la nada y agonizar…, atardecer agonizando. Ser silencio…, no despertar la ilusión de la hora dormida, resistir la soledad y amarrarse al dolor… ser silencio en la hora anochecida. Ser tristeza…, sentir la melancolía de la noche inundado el corazón de soledad, paladear el silencio de la hora y encerrarse…, encerrarse en… Leer más

La complicidad de fumar. Por Rodolfo Naró

Fumar ayuda a pensar, a imaginar y crear. Quita el estrés, atenúa la soledad y el miedo. Nos hace crecer y sobre todo nos hace compañía. Pero yo no fumo y nunca he fumado. Ese vicio, que se adquiere en la pubertad, como beber alcohol, me llegó tarde. Tampoco me gusta la cerveza. Ambos son rituales de iniciación a la vida adulta, porque nadie puede negar que el primer trago y la primera calada, no son chocolate, saben horrible, son vomitivos, causan mareo, revuelven el estómago y sólo nos acostumbramos a ello por pura terquedad, por pertenecer a un grupo…. Leer más