No pude morir. Por Ana Mª Álvarez Barroso
No, no pude morir aquella noche, y aunque buscaba la manera más precisa, sólo hallé de tus manos el trasiego de sentirlas enredadas en mi cuello. No pude… quise morir, pero no pude, abandonada al arma ingrata de tus labios, acuchillada por tus besos asesinos, tan sólo pude desangrarme en mis verdades. Y nuestros cuerpos se empaparon de delirios, y los delirios se empaparon de silencios, con el silencio apuñalaste mi esperanza… con la esperanza se rompieron los espejos. Y quise, amortajada de caricias, hallar en ti la parte mía que no poseo, y aún sabiendo que moriría si no… Leer más
