Mi hija. Por Iben Xavier

Mi hija, vale por muchas hijas, por muchos hijos. Vale mucho más que todas las mujeres que me amaron o me amarán. Vale mucho más que yo en mi ostracismo o en la cumbre del mundo, cuando las noches eran interminables en la grande manzana. Mi hija no entiende lo que escribo, pues no hablamos el mismo idioma, mas nos entendemos en un tercero. Un día no muy lejano comprenderá mis letras, al descubrir la lengua de Cervantes. Mientras tanto yo le escribo, aunque no pueda leerme ahora. Iben Xavier Leer más

Ser reales, estar presentes. Por Santiago Tracón

? No hay tiempo, sólo hay ahora. El tiempo es una construcción imaginaria, una ilusión. No hay espacio, sólo hay aquí. El espacio es una construcción imaginaria, una ilusión. El tiempo y el espacio no son más que el pensamiento del tiempo y del espacio. Ni el ahora ni el aquí tienen límites: no pueden medirse. Sólo existe lo que existe aquí y ahora. Sólo lo que existe aquí y ahora es real. El pasado y el futuro no existen, sólo son imaginarios. No puedo hacer nada luego ni antes ni en otro lugar que no sea aquí. Todo lo… Leer más

misestornudos. Por Yolanda Sáenz de Tejada

.Me ocurre muy a menudo. Cada vez que estornudo, en lugar de escupir ese desagradable ruido, inundo todo de besos… No puedo salir a la calle cuando hace frío, ni cuando hay demasiada luz. Cualquier cambio en mis sensores olfativos me produce un gran estornudo y claro, miles de besos salen disparados de mis labios instalándose en todas las partes del cuerpo de las personas que están cerca de mi. He pedido consejo al panadero porque él utiliza mucho amor en su profesión y me ha dicho (insistiendo) que cuando esté resfriada vaya a su panadería, que él se encargará… Leer más

Camino de tus labios. Por Marcelo Galliano

Como el mar en la arena, de puntillas caminan tus labios en mi boca con ansias de besar, pero en mi boca misma su paso no terminan por eso con premura comienzan a bajar… Y entonces en mi cuello percibo el cosquilleo que al instante en mi pecho voy a reconocer, y casi ansiosamente presiento aunque no veo que pronto allí en mi vientre los notaré caer. Y después -¡qué decirlo!- la preciosa fortuna… esa que no pensaba ni la promiscua luna que mira la liturgia detrás del ventanal. Y allí abajo mi entraña su elixir desperdiga, y me llega… Leer más

Jazmines de cuatro cielos. Por Salvador Pliego

Cuatro jazmines se abren a plomo de sol que arde, y los cuatro parecen fundirse en un molde que crispa a la tarde. Pan para tus ojos, de la harina de la acera y del reflejo de los vados. Cuando llueve sal y levadura, y se fermenta entre harapos, se refina en las manos un costal de polvo y llanto: manecitas de jazmines, azafrán corre en tus pasos. ¡Nadie dijo que eras malo…! Pan para tus ojos, pan para tus manos, pedacitos de migaja amasándose en tu rostro. Hogaza de cal y arcilla, carente de amparo y mama, retuerce tu… Leer más

Delicias y secretos en Manhattan. De Olivia Ardey

?? El libro Boston, 1919. Laura McKerrigan-Montero conoce el destino de cualquier chica de su posición: casarse con un buen partido que convenga al negocio familiar. Pero Laura tiene un sueño: aprender alta repostería con el afamado maître pâtissier del hotel Taormina. Y, con la excusa de estudiar francés, convence a su severo padre para que le permita residir en Nueva York durante tres meses. Convertida en Laura Kerry, viaja a la ciudad de la libertad; la misma donde un desconocido la volvió loca con sus besos. Laura no imagina que, en ese Manhattan divertido y fascinante, volverá a encontrarse… Leer más

El sueño del escribidor. Por María del Mar Hermoso

??   Siempre en el recuerdo se esconde la llave del futuro, pues no son nuestros hijos más que la vaga sombra de sus ancestros; lo que soñamos siendo niños es el pan de nuestros nietos; son sus palabras el eco de nuestro acento; y sus amores, el arrullo de nuestros besos. Cuando el escribidor sueña, ríe el niño, piensa el padre, y recuerda el abuelo. Y así supimos que todas las Penélopes siempre tejen su tapiz a contraverso; que un instante de  «esplendor  en la hierba»  también puede ser eterno;  que la muerte de su amante  «paró todos los relojes,   desconectó… Leer más