El llanto de los pobres. Por José Francisco Mejía

? Injusticia, desesperación, llanto Ira, impunidad a la orden del día hombres incompetentes que forjan cada día, un mundo mas injusto. Sin medicinas, como en la ley de la selva ¡oh! Llanto que lastimas, y das latigazos que el corazón fulminas susurras al viento y gritas al cielo. Impotencia que desesperas llanto que frustras pánico que hostigas y de cuello blanco delincuentes ¡oh! Títeres que se venden, y fornican con la justicia no les importa el llanto del pobre ni dejar sin pan al mas desposeído. Valientes y con valores forjaran un mundo mejor porque nosotros hemos de morir ¿en… Leer más

Los obreros. Por Salvador Pliego

I Donde se amartillan en láminas las lágrimas del hierro y las ámpulas abren sus calderos al golpe firme del acero, alzan las sirenas sus ojos, sus rezos a los huesos taladrados, y los pulsos de las vigas, en chispas rojas derretidas, recogen las sombras de todos los lamentos para que en sus botas, descalzas de casquillos, griten las almas el gemir de los obreros. II Levantareis los estruendos de torretas, los dedos vencidos por las fraguas y carbones, los años en meses sudando medias horas, las dulces Marías de las trenzas en el metal amortizadas. Alzareis, digo, dientes, armaduras,… Leer más

Que hable ahora. Por Mercedes Gómez Ballesteros

Al cura se le atascaron las palabras: calle, para, siempre en plena glotis y a punto estuvo de ahogarse. La madrina cayó desplomada arrastrando al suelo al padre de la novia, que elevando el índice ordenó la detención inmediata del sujeto que objetaba infidelidades previas desde el coro. El sujeto en cuestión soltó el orgullo antes pregonado tras el órgano y huyó amilanado. No hubo boda. Dos años después, durante el juicio, rebrotó el escándalo. Harto de gritos el juez lanzó el birrete contra la suegra que estrangulaba al malogrado novio, falló el tiro pero atinó en la cabeza de… Leer más

Última voluntad. Por Brisne

?   Me hizo prometerle en el lecho de muerte que esparciría sus cenizas en lo alto del monte. Jugaban allí de niños. Ascendimos lentamente. Estabamos los dos, su hermano y yo. Mirando al horizonte. Nos sonrío cuando marcho hacia la nada. Las nubes, majestuosas, nos daban la despedida. Cuando bajabamos de la mano, un rayo fulminó a mi cuñado. . ?Brisne Colaboradora de Canal Literatura en la sección «Brisne Entre Libros« Blog de la autora Leer más

Destellos del alma. Por Juan A Galisteo Luque

?? Dicen que el alma no existe, dicen, que no existe el alma, que es solo un vano capricho que inventó la especie humana, sin embargo, sigue aquí, eternamente callada, arrancando a la conciencia tanta promesa olvidada. El alma es como una luz, que permanece encerrada en el espejo del cuerpo, que nunca, nunca se apaga, un destello permanente, que ilumina tu mirada, la que tus sueños culmina, resplandece y te reclama. Es la esencia de tu ser, tu pensamiento, tu calma, es tu decisión, tu duda, tu alegría y tu esperanza. Dicen que cuando nacemos, venimos todos sin alma,… Leer más

En donde se besan lo ilógico y la razón. Por José Francisco Mejía

? Nadé por su pecho y surqué el océano de la pasión y llegué hasta donde se besan lo ¡ilógico y la razón! ¡Justo allí! en donde el tiempo se detiene, y el mismísimo se jacta de ser ¡sublime y eterno! En donde surgen ¡las altas temperaturas!, en donde ¡tiemblas!, tiemblo, canto, sonrió amo, ¡sueño! ¡sueñas! ¡amas! ¡corazones agitados! te beso, me besas y así como los ríos en el invierno ¡se desbordan!. Así también florecen los campos, porque las estrellas empapadas de sudor brillan más en la oscuridad, ya que la noche tuvo demasiada agitación. ¡No te detengas! ¡Sigue!… Leer más

El duro sexo débil. Por Marisol Oviaño

??? Las mujeres llevamos el instinto de conservación de serie, y esto trae aparejada la necesidad de cuidar de otros más débiles: niños, hombres heridos, enfermos, ancianos. Qué bonito suena ¿no? Pero nadie te explica la otra cara de la moneda: hay débiles que pueden convertirse en un lastre que amenace con hundir a toda la familia. Puede ser tu pareja, alguno de tus hijos o tus hermanos, incluso tu madre y tu padre. Personas a las que quieres y a las que no deseas ningún mal, pero que suponen un serio peligro a bordo: han perdido todo instinto de… Leer más