Soneto argento. Por Marcelo Galliano

Era de plata pura la luna que asomaba y en tu cuerpo de plata se dejaba caer, y así como de plata nuestra noche empezaba, como en vaso de plata yo te ansiaba beber. Algún metal del cielo tal vez desafinaba y la lluvia sangraba con falsa melodía, pero cual plata urgente yo en ti me derramaba y no existía más música que la tuya y la mía. Luego el gesto cansino de fatiga cansada daba paso a la bella tan plateada alborada y tu boca de plata suspiraba por mí. ¡De plata fue ese tiempo que te tuve en… Leer más