Los obreros. Por Salvador Pliego

I Donde se amartillan en láminas las lágrimas del hierro y las ámpulas abren sus calderos al golpe firme del acero, alzan las sirenas sus ojos, sus rezos a los huesos taladrados, y los pulsos de las vigas, en chispas rojas derretidas, recogen las sombras de todos los lamentos para que en sus botas, descalzas de casquillos, griten las almas el gemir de los obreros. II Levantareis los estruendos de torretas, los dedos vencidos por las fraguas y carbones, los años en meses sudando medias horas, las dulces Marías de las trenzas en el metal amortizadas. Alzareis, digo, dientes, armaduras,… Leer más

Que hable ahora. Por Mercedes Gómez Ballesteros

Al cura se le atascaron las palabras: calle, para, siempre en plena glotis y a punto estuvo de ahogarse. La madrina cayó desplomada arrastrando al suelo al padre de la novia, que elevando el índice ordenó la detención inmediata del sujeto que objetaba infidelidades previas desde el coro. El sujeto en cuestión soltó el orgullo antes pregonado tras el órgano y huyó amilanado. No hubo boda. Dos años después, durante el juicio, rebrotó el escándalo. Harto de gritos el juez lanzó el birrete contra la suegra que estrangulaba al malogrado novio, falló el tiro pero atinó en la cabeza de… Leer más