Jazmines de cuatro cielos. Por Salvador Pliego
Cuatro jazmines se abren a plomo de sol que arde, y los cuatro parecen fundirse en un molde que crispa a la tarde. Pan para tus ojos, de la harina de la acera y del reflejo de los vados. Cuando llueve sal y levadura, y se fermenta entre harapos, se refina en las manos un costal de polvo y llanto: manecitas de jazmines, azafrán corre en tus pasos. ¡Nadie dijo que eras malo…! Pan para tus ojos, pan para tus manos, pedacitos de migaja amasándose en tu rostro. Hogaza de cal y arcilla, carente de amparo y mama, retuerce tu… Leer más
