? Al amanecer del siguiente día fuiste a recoger verduras al mercado, como tantas otras veces habías hecho acompañando a tu madre. Rajash te sonrío al verte, todavía somnolienta y con ojos de gato asustado; se acercó a ti y te metió unas zanahorias y unos berros en el cesto, mientras te decía: «Cuídate mucho, Ajaya, pórtate bien. La diosa Lakshmi te dará prosperidad.». Tú le respondiste con una inclinación de cabeza y las manos unidas en señal de paz. Después, se alejó. Seguiste andando un rato, por si alguno de los fruteros se acordaba de ti, de tu familia y, apiadándose, te… Leer más