su(mi)boca. Por Yolanda Sáenz de Tejada
Yo no imaginaba que, después de tantos minutos, horas, días y años, él me escribiría (con sus lágrimas) esta canción: . Abre la boca, le dije mirando sus labios. Y ella la abrió, sin saber que yo me quedaría a vivir dentro. A veces salía a tomar el fresco y paseaba a nuestro perro entre sus dientes. Otras, si ella dormía, me escapaba, para recordar el mundo de los muertos. Allí viví diez años, entre las montañas abiertas de sus muelas, las voces apagadas de sus dudas y la saliva dulzona de su lengua. Pero se cansó de tenerme… Leer más
