Durmiendo la siesta en compañía de dalias y hadas. Por Fátima Ricón Silva
? Una tumba sembrada con bellas dalias lilas y blancas que irradiaban luz, iluminando a todos los individuos que visitaban a sus vivos ya muertos. Personas pensativas, llorosas y abatidas, paseaban al lado de la florida tumba, cautivadas por aquella refulgencia. Indagaban quién o quienes moraban en aquel lóbrego y húmedo nicho para averiguar el origen del fulgor resplandeciente que emanaba. No había lápida con nombres. Tan sólo tres cruces doradas de tamaño decreciente y una fecha grabada en la más grande, 10/10/2010. Las cruces no recibían visitas sinceras, únicamente curiosos que eran embrujados por… Leer más
