Amor de padre. Por Ana Mª Álvarez Barroso

? ¡Soy inocente! Sólo fue un ataque de impulsividad, sólo eso. La situación se me fue de las manos. La insulté, vilipendié y golpeé, sí, pero no fue culpa mía. Si ella hiciera las cosas como hay que hacerlas, a mi manera, no se me hubiesen nublado los sentidos. No soy un maltratador. Le golpeé esa calabaza que tiene por cabeza porque me iba a denunciar. Buscaré la manera de convencerla para que quite esta maldita orden de alejamiento interponiendo un recurso, pidiendo un indulto o lo que sea necesario. Volverá a mi lado. Y entonces, sutilmente, blandiré el acero… Leer más