asomadaatí. Por Yolanda Sáenz de Tejada

?-¿Pero lo amas? –me preguntó él antes de marcharse de mis entrañas. -Desde luego, mira que haces preguntas raras…-le contesté grotesca y deseando que cerrara la puerta y se evaporara (demasiadas indiferencias suyas en los últimos dos años). Desde aquella mirada (agrietada y casi podrida) pidiendo clemencia, han pasado seis meses y ahora, solo ahora, antes de llamarlo esta misma mañana para pedirle que vuelva, puedo contestar a su pregunta con este poema: . Mi balcón no se abre. Mi balcón se cierra en ti. . Aquí, asomada a su sangre. Nadándolo contracorriente y esperando sentir el efecto mariposa de… Leer más