K.O.L. (Líder de Opinión). De Federico Relimpio

El libro Un joven médico anuncia a su desconcertada esposa que rompe con «ellos». ¿Quiénes son «ellos»? ¿En qué madeja de relaciones perversas se ha ido introduciendo este brillante profesional como para terminar chapoteando en un lodazal de náusea de si mismo? ¿Qué condicionantes le permitieron o le favorecieron un inaudito vaciamiento moral, una cadena de traiciones a todo y a todos? El lector se verá arrojado capítulo tras otro a las secretas claves de la promoción a cualquier precio de los medicamentos novedosos y a los oscuros resortes de la nueva gestión sanitaria. «No hay peor mentira que la… Leer más

La última estación. Por Francisco Gragera

  Quiero ser como el amanecer con tu silencio en mis espaldas Quiero ser como tu anochecer Acurrucando mi cuerpo,a tu mañana Quiero amar,sin pedirte permiso. dejando caer la lágrima que alivie mi rostro envejecido,surcando los arrullos perdidos en la sima ,buscando un nido. Prefiero sendero y final,que no puente. Subir a la montaña infinita En dónde el torrente decargue con fuerza, y estrelle sus aguas en mi corazón sin límites. Caerme y levantame a cada paso extraviando la mirada en el espejo de los Dioses con el sólo límite de mi imperfección sin tapar las miserias de una vida… Leer más

El puente. Por Brisne

? Estoy tan harta. Tan cansada. Agobiada. Cada día lo mismo. Gritos de corre, vístete y los tres niños en el asiento de atrás camino del colegio. Fui feliz, entonces, cuando mi vida era una caja de regalo por abrir. El día de mi boda, rodeada de todos mis amigos y familiares, un día perfecto. Y luego la rutina, los hijos, el trabajo, la casa, acumulándose por todos los rincones de mi alma. Sin disfrutar apenas. Sin ocio. Sin vida. Mientras las veo a ellas, a quienes no tienen el agobio que yo tengo. Las envidio. Me gustaría ser como… Leer más

Biografía triste de la felicidad. Por Luis Oroz

Nació de la costumbre y se dejó llevar, casi dormida, sobre el instinto de los años jóvenes. Era el jardín donde arrojar futuros y cultivar recuerdos. Dos décadas pasaron y la muerte, asesina de todos los que siguen con vida, inyectó la tragedia por sus venas hasta dejar en coma al pensamiento. Se despertó con la primera risa, después de que la ausencia le pusiera en la boca su pistola de olvido, resucitó con el bostezo triste de los que duermen para sonreír, de los que se sujetan a la vida con las uñas postizas de la resignación. Tuvo el… Leer más

Un adiós, nunca es facil. Por Ioritz Soto

El lado de tu cama se quedo vacío como mi corazón cuando vio que su reflejo se perdía en tu mirada, las lágrimas inundaban tu sonrisa mientras tú no decías nada. Ama quiero que sepas que todavía no lo he superado, que aunque me mires desde el cielo el mío esta nublado, fue el golpe mas duro que recibió mi corazón, rompiéndolo en pedazos perdiendo toda razón. Todas las noches las paso en vela llorando, imaginando que entraras por esa puerta como cada noche para desearme dulces sueños, no es justo que te hayas ido, me has dejado solo, perdido,… Leer más

¡Exquisita desembocadura! Por José Francisco Mejía

Decidí menguar mi caminar al llegar a la parte mas baja ¡Maravillosa desembocadura! llena de agua dulce y salada ya no era necesario correr ni desesperarse porque ya estaba en tu nacimiento, ¡enajenado por la desdicha! y ¡vapuleado por los sinsabores de la vida! ¡Exquisita desembocadura! Déjame bañarme en tu afluente, que tus aguas ¡apacigüen mi calor!, pero que ¡aviven la pasión! ¡Que enciendan la chispa de una vaguada lujuriosa! quiero embriagarme de tus aguas ¡hasta perder la razón! y que los latidos de mi corazón empapados ¡le susurren al amor! ¡Que tus aguas acaricien mis labios! Sublime estrecho ¡que… Leer más

denuevoelcorazón. Por Yolanda Sáenz de Tejada

-Pasemos de nuevo al romanticismo, -me dijo él cogiéndome la mano y apretándola con sus falanges.- -¿Al romanticismo de Espronceda o al de mi boca? –le respondí traviesa. Y él, revolviéndome el pelo como a una niña, me contestó sonriendo: -Al de tus dedos… Y fue cuando yo le recité este poema (escrito por mis dedos) que me pidieron para un libro homenaje a Luis Eduardo Aute. A Luis Eduardo Aute, por mancharme de emoción. De alguna manera tendré que olvidarte, por mucho que quiera no es fácil, ya sabes… LUIS EDUARDO AUTE Con las uñas. Necesitaré miles de zarpazos… Leer más