La verdad. Por Marcelo Galliano
Mujer, perdón te pido, jamás llegué a quererte, no… no supe lograrlo… mas deberás saber que en mis manos tuviste lo que pude ofrecerte, flores casi marchitas que hoy van a fenecer. No sé cómo explicarte… es la lluvia esperada que uno aguarda pegando la boca en el cristal y al estallar el cielo con ronca llamarada las gotas no acarician tu punto cardinal. Y entenderás, hermosa, que al igual que esas gotas que caen siempre a su antojo, jugando porque sí, es el amor que llega con sus preciosas notas esas que no sonaron para ti y para mí…. Leer más
