Princesa. Por Julio Cob Tortajada
Mi ventana daba a la calle de Quart esquina a la de Aladrers y acostada en la cama todos los dias al amanecer lo primero que vislumbraba era una de las dos torres, donde sabía que estaba él. La otra torre estaba impedida a mis ojos al no poder desde mi cuarto disfrutar del conjunto de las Torres de Quart: una de las muchas puertas de entrada a la Valencia amurallada de las que me hablaba mi abuelo. Se me antojaba como un castillo encantado de escondidos pasillos y amplios ventanales, en cuya habitación principal y bajo un dosel a… Leer más

