El abominable hombre (de las nieves). Por Luis Oroz
Atrapado en la nieve… no existen las pisadas, ni el invierno, y tampoco este humo que se eleva conmigo hasta el pico más alto donde jamás he estado. Pero a veces sucede y es posible alimentar al animal dormido, extender la memoria y ofrecerle una fruta, ayudarle a seguir siendo distinto, con la piel erizada igual que siempre. Percibir ese frío que se da al existir en el lado irreal de la existencia. Es posible también sentir su aliento, desmontar su fiereza, descubrir el cansancio y constatar que no es precisamente sangre lo que brota de la hemorragia de sus… Leer más
