sinmí. Por Yolanda Sáenz de Tejada
Ella se detiene en la tierra seca. Y se agacha. La falda es demasiado larga y se la mancha de polvo pero a ella le da igual. Se siente cómoda en la madretierra. Le gusta. Y coge un puñado. Lo huele. Hace tiempo que no huele a nada. Lleva meses oliendo solo su cuello (el de él) pero hoy, lo quiere enterrar. Y abre sus dedos y sus uñas, sus venas y sus ganas. Se abre entera. Y baja la boca. Casi roza con los labios las palabras que van saliendo a borbotones y sin tregua por su garganta. Casi… Leer más
