La ineludible cita de los viernes. Por Brisne
? Y era azul el cielo, claras las aguas, y se pudrían en las zanjas removidas los muertos de mil en mil Jaime Gil de Biedma Cómo cada sábado acudíamos con flores al Barranco. Estábamos todos: Pepe y Juana, Segismundo y Flora y nosotras. Llevábamos flores a nuestros muertos: Jacinto, veinte años, dos hijos, arrastrado de la cama una noche oscura; Luis, veinticinco, cinco sobrinos, sacado a empentones la misma noche y a mi abuelo, sustraído un día más tarde de la cocina familiar. Bajo un cielo azul y el calor de agosto, veo a mi abuelo bajo las… Leer más
