Ana y su flor. Por Yolanda Sáenz de Tejada

Para Ana, porque ella soy yo. A mi niña le ha brotado una flor en el pecho. En el izquierdo. Tiene por cáliz un beso de su amante (ese que le regala su piel y sus noches, su deseo de rizos morenos y sus hijos paridos de abrazos). A mi niña se le quiebran las lágrimas al verse brotada, pero no me lo cuenta, no me quiere dañar el alma (pero no sabe, mi niña, que yo soy ella y que, sin palabras, adivino lo que se le atraganta). Y también sé (y esta es mi sentencia inapelable) que aunque… Leer más