Soplando primaveras. Por Salvador Pliego
Mas, así, de aquella uva fértil, de las alpacas en su abrigo de soplos y algodones -féminas del monte y de bondades-, o los nítidos cantantes brinca ramas que en el confín se escabullen, como las crisálidas que a dientes de mar y arena se devuelven al capullo para hilar con suspiros y con césped las alas de la primavera; así el polen a la rosa se presenta, y en su baile de aire y danzarina deja los colores en las cimas de cristales. Dejen les platico de ella: No hay flor en flor sino sus ojos de gardenia. Donde… Leer más
