tucampo. Por Yolanda Sáenz de Tejada
Me enloquece descubrir vida donde sólo hay piel ¿Sabes? En su pecho descubrí un campo de amapolas rojas como besos apretados y abiertas sólo para mí. Él, mientras yo recorría sus pétalos, dormía y se dejaba vivir. ¿Y sabes? En su cuello, justo debajo de la saliva, encontré un lago de agua caliente donde aprendí a ducharme cada mañana. A veces, mojada, me quedaba lamiendo sus olas. Él, mientras yo lo inundaba, dormía y se dejaba morir. Yolanda Sáenz de Tejada Colaboradora de esta Web en la sección «Tacones de Azucar» Blog de la autora Leer más
