Puede llevarse usted, señora Vida. Por Verónica Romero Reyes
Puede llevarse usted, señora Vida, los años más entregados de la gesta, la honra de sentirse grano de una duna, la noche devorada, la aurora con sed bebida, los despojos de la clara oscuridad, la certeza, la duda, -de la luz tenebrosa los jirones también se los llevará-; podrá llevarse usted, señora, los nudos de los lazos que se bruñeron en la sangre compartida y una, y las mudas palabras de quienes no las dijeron ni a trazos. Puede usted llevarse la mano que me enseñó el manejo de la suerte, en su rueda arbitraria tan inexacta, tan rara, podrá… Leer más

