Otoño sediento. Por Juan A Galisteo (Galeote)
Otoño sediento que cubres mi alma y estos valles mudos y estas tierras altas donde sopla el viento; aquí, en mi ventana, tras estos cristales, mis ojos te aguardan. Te esperan mis brazos, mi dicha y mi calma, y tú, mientras tanto, que eres aire frío, que eres sombra y agua, fuera, me saludas, sin decir palabra. Deshojas los parques, castaños y acacias, los rosales tibios y azucenas blancas que al morir suspiran de tanta elegancia. Otoño sediento, tanta es mi añoranza, que entre estos cristales, tú, al llegar me obligas, tú, al volver me alcanzas. Por eso, te pido,… Leer más
