El trabajo. Por Almudena Aibar Hidalgo

«Cuando el amor se pone manos a la obra nada le fatiga, nada le cuesta, aunque perciba el cansancio del músculo, el sudor de la frente o el dolor de la espalda. Afortunados aquellos que no consideran su trabajo como una obligación o un castigo, como una cárcel o como una esclavitud, sino como una tendencia natural de su naturaleza, como nuestro padre Sol nos ilumina y calienta, como nuestra madre Tierra nos da la vida y la sustenta.» Almudena Aibar Hidalgo Escritora Leer más

tusdedos. Por Yolanda Sáenz de Tejada

Tus dedos son mis ojos. Si con ellos (con los dedos) me recoges el pelo en dos trenzas de ternura, yo veo el futuro ¬—puedo, incluso, hasta adivinarlo—. Si tus dedos me perforan los labios, buscando la saliva que me rompe en la orilla de la boca, yo veo a Dios y al demonio —puedo, incluso, hasta ver el fuego—. Y si, (bendito prodigio) tus dedos me abren como a un melocotón recién caído y te pierdes en las olas de mi cáscara y de mi vientre, milagrosamente, dejo de ver. Yolanda Sáenz de Tejada Colaboradora de esta Web en… Leer más

Igual… Por Verónica Victoria Romero Reyes

Igual no podemos descubrir el tiempo que no llega, ni viene, ni causa, ni hacerlo cómplice del presente que nos rige, nos autoriza o nos deniega el declive o la prosperidad.   Igual, o quizá, andar caminando o caminar andando es simplemente levantarse con el recto propósito de corregir el instante de torpeza que marcó, selló o tatuó el día de ayer, el pasado inmediato que nunca tiene enmienda o descaro de intención sanadora o ética.   Igual venirse o devenirse es un eco de algo, mayor, preconcebido.Igual dormir poco y mal es consecuencia de una mala conciencia o es… Leer más

Cuanto duele… Por Ana Mª Álvarez

Cuánto duele este silencio de azahares que perfuma nuestros tímpanos dormidos; cuánto duelen las mañanas clamorosas desnutridas por las sábanas del sueño. No conoces el idioma de mi sombra, ni el color de mi cabello en el espejo… …sólo ves en el disfraz de mis palabras arlequines que enmascaran mi vacío. Ana Mª Álvarez © 2005 Blog de la autora Leer más

Amistad y soledad. Por Daniele Branchina

Dos  caras de la misma moneda. Cuando existe una, la otra desaparece. Qué fácil es evitar la soledad entonces ¿verdad? Solo necesitamos alguna que otra amistad que nos haga compañía. Pero a veces la suerte no está de nuestra parte, y por más que lo intentes sólo sale cruz. Amigo se le puede llamar a cualquiera: a ese que te ha invitado a un chupito, a aquel que juega contigo a veces al fútbol, tus compañeros de clase…  Pero cuando te propones comprobarlo, sigue siendo cruz. A pesar de ello, la probabilidad te da algún respiro, y de vez en… Leer más

El Barón Rampante. Por Brisne

“Ombrosa ya no existe. Mirando el cielo despejado me pregunto si en verdad ha existido. Aquella profusión de ramas y hojas, bifurcaciones… Quizás era un bordado hecho sobre la Nada que se asemeja a este hilo de tinta tal como lo he dejado correr por páginas y páginas… que a ratos se desgrana en gruesas uvas claras, a ratos se espesa en signos minúsculos como semillas puntiformes… y luego se atasca, y luego vuelve a enroscarse, y corre y se devana y envuelve un último racimo insensato de palabras, ideas, sueños y se acaba”. Ombrosa acabó ayer a la tarde… Leer más

lahistoriadeunasiesta. Por Yolanda Sáenz de Tejada

Esta es la historia de cómo una siesta arregló el mundo. De cómo yo llegué descosida de muerte y con riesgo de oxidarme los pulmones. De cómo mi corazónesponja había absorbido todos los desprecios. Esta es la historia de cómo una siesta, (abrazada a ti, eso es muy importante) arregló el mundo que me aplastaba. De cómo, con tu lengua, te bebiste mis lágrimas y de cómo, con tus dedos, me acariciaste el pelo, el sexo y el alma. Me falta el ventilador. En esta historia había un ventilador que removía nuestros aullidos y nuestras palabras y tus que te… Leer más