Desorden. Por Luis Oroz

A Raúl G.R. (In memoriam) 1972-1991 Prefiero su desorden a mi cuadriculada autonomía, su forma de mentir y de arrojar luciérnagas a una noche invernal del mes de julio, el látigo de plata que restalla en sus labios o el infierno que quema las palabras cuando ascienden, proscritas, de su nada repleta a mi todo vacío. Prefiero su desorden porque clava un alfiler de risas sobre el tiempo, porque deja colgada en la memoria la acupuntura de la eternidad. “Y coloco sus cartas en mis libros, su voz indefinida en la conversación que tienen a mi espalda los teléfonos, su… Leer más

La Lectura. Por Brisne

Ando leyendo estos días, entre otros, El maestro de Petersburgo del sudáfricano J.M. Coetzee. Me está gustando muchísimo, llevo como la mitad del libro y es de esos libros en los que a veces hay que parar y pensar sobre lo que se está leyendo. Ayer, sin ir más lejos, apunté en el cuaderno de notas que siempre me acompaña, lo que sigue; » ¿Qué es lo que tanto miedo le da, consejero Maximov?. Mientras leía la historia de Karamazin, o Karamazov, o como se llame, cuando el cráneo de Karamazin se parte en dos igual que un hueso, dígame… Leer más

El inventor de palabras, de Gerald Donovan. Por Librería de Javier

Era feliz, sentía una placidez que no había experimentado desde cuando mi padre estaba con vida. Echado a su lado, pensé una vez más en cuanto me envolvía en la oscuridad. una vida frugal, un colchón sobre unas cajas, la butaca con el cojín de terciopelo encarnado en el que mi padre leía a Shakespeare -sí, el mejor mueble de la casa-, y una bella porcelana Rosenthal para tomar el té, dos tazas y dos platillos. Era muy afortunado. (pag. 76) Una obra que retrata la casi monástica vida de un ermitaño en los bosques de Maine. Julius Winsome, un… Leer más

Soledad y silencios. Por Salvador Pliego

  … porque para andar conmigo me bastan mis pensamientos… Lope de Vega Llevo en el alma un niño donde llevara yo el pecho, y llevo el secreto del tiempo tan viejo como el latido. Mas tienen postigo los años abriéndose en el olvido, de lo que un rezo en la mano dejó en la carne omitido. Baste en mi mente el silencio y el trajinar de mí mismo, que para sentirme niño me niego y relego vivo. Sólo suspiros arrojan las llamas de lo vivido y las crueldades nos dejan las llagas como de un Cristo. Parto de mis… Leer más

Poema típico. Yolanda Sáenz de Tejada

Este poema es típico por las olas que muerden la tarde y por tu pelo que riza la espuma. Por el sol que se cae de viejo mientras se esconde entre tus vértebras y por tus piernas en la arena. Ambas revueltas y tú manchada (cómo me gustas cuando te sientas en la orilla y el barro te navega los muslos). Este poema es típico porque describe el atardecer maravilloso de un enamorado. Entonces: ¿Qué es lo que lo aparta de lo común y a mí de tu lado?… Que mientras te hago una foto y te deseo, tú no… Leer más

El hombre que comía diez espárragos. De Leandro Fernández de Moratín

El libro.- Cuando Moratín asistió en Londres a una representación de Shakespeare, ocurrió algo inesperado: se anunció la aparición de un arlequín al final de la obra e, impaciente por este espectáculo, el vulgo que abarrotaba las localidades baratas prorrumpió en irrefrenables gritos y burlas. Fue imposible escuchar ni un verso. Ésta es una de las muchas anotaciones de los cuadernos que componen El hombre que comía diez espárragos. Este es un libro de crónicas de viajes y prosas inéditas selectas rebosantes de ironía, buen humor y perplejidad: un viaje por la Italia fragmentada de finales del Siglo XVIII, otro… Leer más

Adivina…adivinanza… Por Juan A Galisteo Luque

  Bajo la fresca mata – el adivino- lanza estridentes notas hacia el viento; es su techo y su luz, el firmamento, lo acompañan los sapos del camino. No tiene instinto cruel, ni es traicionero, vigila sigiloso en su maraña; al mínimo sonido, él siempre extraña, y es su vestido tinte carbonero. Pequeño cantarín, que sin colores, alegras los senderos… ¡Quién pudiera lanzarlos como tú, de mil amores! Si por siempre tu canto enmudeciera, ¡qué sería del campo y de las flores! cuando empiece a brotar la primavera. ——– Autor: Juan A Galisteo Luque  Blog del autor. Leer más