A Raquel Lanseros, poeta. Por Marcelo Galliano
Dime la lluvia, sí, dime el rocío, el viento, el mar, las sombras de la tarde, nómbrame esa tristeza… la que arde en ningún corazón más que en el mío. Lléname en tu decir cada vacío, muñe de garra a la razón cobarde, muestra un misterio que la noche guarde: ¡sin tu cantar el mundo es tan baldío! Si hay un Dios… ese Dios de la Escritura que esculpió con afán cada criatura, que signó los detalles más postreros, en Sabbath descansó y miró su obra para advertir tal vez con gran zozobra: qué vano es todo sin Raquel Lanseros…. Leer más
