El inventor de palabras, de Gerald Donovan. Por Librería de Javier

Era feliz, sentía una placidez que no había experimentado desde cuando mi padre estaba con vida. Echado a su lado, pensé una vez más en cuanto me envolvía en la oscuridad. una vida frugal, un colchón sobre unas cajas, la butaca con el cojín de terciopelo encarnado en el que mi padre leía a Shakespeare -sí, el mejor mueble de la casa-, y una bella porcelana Rosenthal para tomar el té, dos tazas y dos platillos. Era muy afortunado. (pag. 76) Una obra que retrata la casi monástica vida de un ermitaño en los bosques de Maine. Julius Winsome, un… Leer más

Soledad y silencios. Por Salvador Pliego

  … porque para andar conmigo me bastan mis pensamientos… Lope de Vega Llevo en el alma un niño donde llevara yo el pecho, y llevo el secreto del tiempo tan viejo como el latido. Mas tienen postigo los años abriéndose en el olvido, de lo que un rezo en la mano dejó en la carne omitido. Baste en mi mente el silencio y el trajinar de mí mismo, que para sentirme niño me niego y relego vivo. Sólo suspiros arrojan las llamas de lo vivido y las crueldades nos dejan las llagas como de un Cristo. Parto de mis… Leer más