El inventor de palabras, de Gerald Donovan. Por Librería de Javier
Era feliz, sentía una placidez que no había experimentado desde cuando mi padre estaba con vida. Echado a su lado, pensé una vez más en cuanto me envolvía en la oscuridad. una vida frugal, un colchón sobre unas cajas, la butaca con el cojín de terciopelo encarnado en el que mi padre leía a Shakespeare -sí, el mejor mueble de la casa-, y una bella porcelana Rosenthal para tomar el té, dos tazas y dos platillos. Era muy afortunado. (pag. 76) Una obra que retrata la casi monástica vida de un ermitaño en los bosques de Maine. Julius Winsome, un… Leer más
