El viento. Por Juan A Galisteo (Galeote)

I En el monte silba el viento, Cierzo, en el campo lo llaman, ¡qué importa cuál sea su nombre! si como llega, se marcha. En el mar, lo llaman brisa, de ventisca también hablan, y al despertar de la aurora, frescor de la madrugada. A veces, sopla tan fuerte, que se escucha en la montaña silbar con tanta alegría, que raya con la arrogancia. Los barcos veleros saben, quién es el viento y lo aman, saben, que con él, sus proas, avanzan soltando amarras. Y las playas sin su soplo, ¡qué tristeza! solo agua, sin el rumor de las olas… Leer más

yofriegomuybien. Por Yolanda Sáenz de Tejada

Mi madre me enseñó a fregar el suelo como una experta. Creo que lo hago realmente bien (a fregar, me refiero). Mi madre también me enseñó que decir que no al hombre de tu vida si no estabas segura, era de valientes (aunque los invitados de la boda estuvieran en la puerta). Ahora, mientras friego (como una obsesa) el salón de la casa donde hace meses nos amábamos como animales, culpo a mi madre de que no me enseñara que el hombre de mi vida me podía decir a mí que no. Yolanda Sáenz de Tejada Colaboradora de esta Web… Leer más

Gelsomina. Por Isidro R. Ayestarán

Llega el son de la primavera a la ciudad, y los pétalos de flor descienden al ritmo del “si”, del “quizá”, en un anhelo por adivinar, por desear si te quiere… o no. El viento arrastra esa flor que se mueve al ritmo del corazón, de la mariposa interior que alberga ilusiones, cobija quimeras, invita a la esperanza sobre si te quiere… o no. ¡Ay con el oleaje caprichoso de la vida!, De la noria de los sentimientos en un circo de múltiples pistas, que si te mira, que si te habla, que si camina a tu vera, que si… Leer más

Adagio florentino. Por Mercedes Martín Alfaya

Un adagio florentino dice: “La vida es para gozarla” Y digo yo que, existen días grises, arrugados, sucios… Otros, de arco-iris, elegantes, nuevos… También los hay planos, sosos, sin calado… Hoy es un día normal, sencillito (que no simple). En los días normales es cuando ocurre lo fantástico: me preparo un zumo de olvido y me doy un baño de humildad. Me he quedado nueva. -¿Si?… Enseguida bajo. Voy a comerme una hamburguesa con patatas en uno de esos sitios que huele a refrito. Tocaré el Cielo con los dedos, llenos de pringue vulgar. Voy a pisar cagadas de paloma en… Leer más

Semillas. Por Ángeles Nava Martínez

Busca… busca siempre en el territorio equivocado porque es ahí donde el azar del descuido camina sobre hilos. Apresura… apresura el paso porque los minutos inexpertos pueden girar el tiempo al revés y hacer los cuerpos retroceder hacia el ocaso. No caben dudas mal encontradas cuando nada es cierto, porque quizá el decir que uno prefiere la certeza anticipada que el dolor despreocupado, sea la mejor elección como consigna, porque las lagrimas tardías cuando se miran no duelen tanto, porque he visto entrañas consumidas con silicio. Difícil es el cultivo de una fragancia que destile eternidad, que huela a ducha,… Leer más

Los Toros. Por Brisne

Asisto alucinada al fin de las corridas (de Toros, se entiende) en Cataluña. Les confieso, me gustan los toros, como aficionadilla normal y corriente. No he leído el Cossío, aunque no descarto hacerlo un día. Todos los años asisto como poco a dos corridas de Toros en mi pueblo. Por cierto dentro de muy poco, iré. Entiendo a quienes no les gusten los toros, simplemente que pasen de ir. ¿Qué tiene que ver el toro con la literatura? Pues mucho, desde el magnífico poema de Lorca a Ignacio Mejías… recuerden… Eran las cinco de tarde… hasta muchos cuentos de Heminway…. Leer más

Don Quijote de la Mancha. Por Juan A Galisteo (Galeote)

Si los molinos hablaran ¡cuánto gallo cantaría! que en este vivir mundano, soberbio y engalanado, no ha existido un caballero, más gallardo y soberano, como lo fue Don Quijote, manchego, en su gallardía. Si los molinos hablaran, el viento nos contaría, su figura triste, ambigüa, su caminar cortesano; su lanza de visigodo, que alargada y en la mano, a más, de una espada o sable, de la corte envidiaría. No fue su afán tener gloria, ni tampoco la fortuna, y en su gesto tosco, hundido, pero también arrogante, a una injusticia incesante, golpeó, mirando a la luna. Dulcinea, fue su… Leer más