operacióndelicada. Por Yolanda Sáenz de Tejada

Tu corazón, eso es. Aprovecho que duermes y te lo arranco. Llevo días esperando este momento, incluso he hecho un curso de cirugía emocional para no hacerte daño. Lo peso y lo huelo, Lo muerdo y lo lamo y, con el fuego de mis piernas, lo aplasto. Ahora que ya te conozco, estoy lista para operar. Te has despertado abrazado a mí, mordiéndome la oreja y la nariz. Diciéndome eso que nunca había te había oído: hueles a fruta de mar, a ortiga de saliva y miel, a semen bendito de mujer. La operación ha sido un éxito, y eso… Leer más

Amigos. Por D. Alcaraz

Esa noche estaba fatal, las paredes de su piso hipotecado parecían moverse lentamente queriendo atraparlo, las ventanas aparentaban achicarse y no paraba de fumar. Además llovía y hacía ese frío húmedo que cala hasta los huesos en las ciudades mediterráneas. Así que no se le ocurrió otra cosa que hacer lo de siempre en estas situaciones; ir al sitio de bebidas más próximo, apalancarse en un taburete y tomar los gin-tonics necesarios para dejar de pensar en ella. Ella es Rosa. Juan y Rosa nacieron casi al mismo tiempo y fueron vecinos durante varios años. De niños eran inseparables y… Leer más

Las vueltas que da la vida. Por Marisol Oviaño

La vida da muchas vueltas, y ésa es una de las razones por las que conviene ser buena gente: nunca sabes cuándo podrás necesitar la ayuda de los demás. Hace unos años, yo disfrutaba de estabilidad emocional y una vida regalada. Mis mejores amigos no disfrutaban de una posición tan privilegiada como la mía. Si ellos hubieran sido envidiosos, o si yo hubiera sido tan imbécil como para no compartir con ellos, habríamos dejado de ser amigos. Si entonces le hubieran dicho a Antonio –que llegó a Madrid con una mano delante y otra detrás-, o a Cris –superviviente nata-,… Leer más

túeresfeliz. Por Yolanda Sáenz de Tejada

Tú eres feliz. Amas al hombre con el que vives, lo amas con los huesos y con el sexo, con tu cerebro y con tus dedos; con tu futuro y con tu boca. Me duele repetirme: LO AMAS. Y yo, perro sin pelo, te amo a ti. Te amo con mis años y con mi espera, con mis uñas y con mi renuncia, con mis lágrimas y con mi corazón apaleado de esperanza. Pero sólo de pensar que no me amarás igual (o nunca) soy, además de un infeliz que espera, un muerto. Yolanda Sáenz de Tejada Colaboradora de esta… Leer más