operacióndelicada. Por Yolanda Sáenz de Tejada
Tu corazón, eso es. Aprovecho que duermes y te lo arranco. Llevo días esperando este momento, incluso he hecho un curso de cirugía emocional para no hacerte daño. Lo peso y lo huelo, Lo muerdo y lo lamo y, con el fuego de mis piernas, lo aplasto. Ahora que ya te conozco, estoy lista para operar. Te has despertado abrazado a mí, mordiéndome la oreja y la nariz. Diciéndome eso que nunca había te había oído: hueles a fruta de mar, a ortiga de saliva y miel, a semen bendito de mujer. La operación ha sido un éxito, y eso… Leer más
