Kiosko de golosinas de la alcaldesa. Por Carmen María Camacho
El quiosco tenía la ventana a la calle Bernabé Soriano y tenía también una entrada lateral. El mostrador corría perpendicular a la carrera. Percibí un olor a caramelos, gominolas, chicles bazoka, pipas, altramuces y mezclado, con el mismo olor que solía percibir, a cromos de: mariposas, álbumes, muñecas recortables hace mas de cuarenta años, donde yo compraba, cromos y recortables. Me empine apoyé las dos manos en el mostrador, respiré hondo y esperé; la quiosquera se hallaba delante, vendiendo cigarrillos. -Hola, -dije- ¿Está Carmen Puri? Era una niña, flacucha, de rasgos afilados, pelo negro y muy reservada, se podría decir… Leer más
