Portland, 4 de julio. Por Juan Hoppichler
Tengo muy presente el libro de Luis Racionero Memorias de California, donde recuerda sus años de estudiante en la Costa Oeste. Hay un momento glorioso en el que cuenta que nota algo raro en sus relaciones con los estadounidenses. Es al subir al autobús, dice, al conversar en los bares o en clase, no sabe bien qué es, pero está ahí. Al cabo de un mes o así tiene una epifanía y lo verbaliza: “los americanos no tienen mala leche”. No son como los españoles, con su bilis y esas conversaciones en las que parecen esperar que les des pie… Leer más
