Portland, 4 de julio. Por Juan Hoppichler

Tengo muy presente el libro de Luis Racionero Memorias de California, donde recuerda sus años de estudiante en la Costa Oeste. Hay un momento glorioso en el que cuenta que nota algo raro en sus relaciones con los estadounidenses. Es al subir al autobús, dice, al conversar en los bares o en clase, no sabe bien qué es, pero está ahí. Al cabo de un mes o así tiene una epifanía y lo verbaliza: “los americanos no tienen mala leche”. No son como los españoles, con su bilis y esas conversaciones en las que parecen esperar que les des pie… Leer más

El vigía de la torre. Por Dorotea Fulde Benke

Juro que la vigilé con todas mis fuerzas. Desde que el Rey me encargó el cuidado de su bella y única hija, sumida en el más profundo de los sueños salvo la muerte, mis días y mis noches tuvieron un solo objetivo: que nadie indigno rompiera el hechizo porque si la princesa se despertara sin que el caballero, príncipe o campesino que lograse llegar a ella, se lo mereciera, se convertiría en una paloma para volar siempre jamás sin descanso posible. Vigilé, pues, y aceché a los que vinieron para salvarla, así al menos lo llamaban ellos, ya que desconocían… Leer más