Errante… Por Isidro R. Ayestarán
Lluvia y soledad, silencio y crepúsculo, el verso yace dormido sobre el atril, sobre el recuerdo del poeta errante que camina hacia la vida sin meta alguna. Humedad que cala hasta los huesos, que se autoinvita a instalarse a pensión completa, como aquella mirada que no se olvida, como el cuerpo solitario y desalojado sobre una cama de hotel barato, todo recto, torciendo en la esquina. Poema sin hilvanar, alcohol perenne en las venas, sabor que no se olvida y caricia que se precisa antes de un punto final. Y qué lejos… Cuán lejos tu sonrisa y tu mirada, aquella… Leer más
