El apartamento. Por Dorotea Fulde Benke
Se dio cuenta de que su apartamento resultaba cada vez más pequeño cuando quiso ponerse unas sandalias del zapatero. No las había tocado desde el verano anterior, y por más que tirase de ellas, no pudo sacarlas del mueble. Cuando se agachó, con mucho trabajo, creyó ver que la parte de atrás de las sandalias estaba empotrada en el muro. Algo mareada, se enderezó jurándose que no volvería a tocar la botella del pacharán durante el día. Fue a limpiar escaleras en zapatillas de andar por casa, y al regresar se entretuvo observando la espalda y nuca de su marido… Leer más
