Molinero. Por Juan A Galisteo (Galeote)

Molinero, no me olvides, que me muero; ¡déjame libres mis brazos! yo no soy tu prisionero. En las tierras de La Mancha, en esos fríos de Enero, cuando cae la nieve blanda y golpea el aguacero, todos los campos se anegan; allí, en medio de un sendero, yo me quedo solo y triste, helado, como el acero. Molinero, no me dejes, que me muero. ¿No recuerdas esos años, cuando el viento fuerte y fiero soplaba mis tiernas aspas? tú, como un caballero, me defendías ufano dándome un vaivén ligero. Y aquellas noches de luna, en la inmensidad del cielo, cuando… Leer más

SERÁS TAN MÍO… Por Ana Mª Tomás Olivares

Como un plástico retráctil al calor me sé pegada al reverso de tu alma. Y sé de tus esfuerzos mansos, como de agua de acequia, para librarte de mis huellas en la conciencia de tu tiempo. Calles de rotas esperazas conducen hasta tu puerta, pero te siento tan mío que no importa de quién seas, ni que paisaje o figura llene tus retinas o tus manos. Agotado de intentar apagar con soplidos las estrellas descansarás en el recodo incólume de mi ternura cierta. Y serás tan mío como lo son ya tus besos y el vacío de tus manos que… Leer más