¡Libres!. Por Juan A Galisteo (Galeote)

Oscuros gorriones con aspecto rudo, que cruzáis volando mi humilde ventana, rompéis en el aire un ronco murmullo, despertando el sueño de la madrugada. Con plumaje fuerte, con tosca presencia, no aceptáis lisonjas, ni halagos fingidos, de esas vanidades, porque quedan presas entre los barrotes de otros pajarillos. Gorrioncillos libres, que vivís saltando, sin ser sometidos a las crueles rejas, el mundo os admira y hay quién murmurando de su bello encanto, luego se lamenta. Son esas cadenas tan duras, que al punto, al irse cerrando los sueños alejan, y en su cerco amargo, en su cepo inmundo, las locas… Leer más

La cuota. Por Dorotea Fulde Benke

Ya antes de incorporarse a su empleo, Nuria suponía que la iban a discriminar, y no se equivocó. A pesar de ser bibliotecaria titulada, la destinaron al sótano de los libros dados de baja por diversas razones. Aun así, el trabajo en ese departamento subterráneo no la disgustaba: la algarabía de los libros de las plantas superiores llegaba amortiguada por los gruesos muros, y los ejemplares retirados del catálogo ya no armaban tanto jaleo. Pronto hizo amistad con novelas maltratadas por los equipos electrónicos de lectura; escuchaba pacientemente a enciclopedias que no habían sido consultadas en más de cincuenta años… Leer más