Baile del deseo. Por Yolanda Sáenz de Tejada
Descubro mis huesos encharcados de besos que no dejan de brotar. Se abren camino (los besos) agrietando mi pequeño ombligo. La sangre, perturbada, baila entre mis venas. Me revuelco, –alborotada niñaloba– entre tus piernas. Y te llamo, lamiendo con calor tus pechos velados. Duermes, y al abrir los ojos, atrapas mi boca excitada que canta el antiguo soneto del deseo. ¡Hermoso momento en el que cierras los ojos! Y reímos los juegos del pecado que impregnan las sábanas del cielo; sabiendo ambos (de sobra ) que estamos más cerca del infierno. Yolanda Sáenz de Tejada Colaboradora de esta Web en… Leer más
