La fila. Por Mar Solana

Al pasar por la calle principal y tras tomar mi café en el bar de costumbre, me fijé en un hecho realmente insólito. Una larga e interminable hilera de personas recorría la calle, daba la vuelta por la perpendicular y parecía no tener fin. Lo más raro de aquello no era en sí la retahíla de gente, pues había visto muchas más veces a la multitud esperando turnos desde que la guerra acabó: la cartilla de racionamiento, las instancias y otras peticiones, la seguridad social, el paro… Lo más extraño y peculiar de la situación es que no se veía… Leer más