Poema. Por Pilar Martín Gila
Llamábamos hogar a ese tiempo del resguardo. La transparencia de los niños cuyo ruido es igual que la luz, la noche igual de transparente que el frío y el sueño, al amanecer un mirlo y tres luces en otro rincón a esas horas también transparentes como ventanas cerradas y el miedo a quedarse solo y sostenerse en el ir y venir. Pilar Martín Gila Del libro Demonios y Leyes Leer más
