Cambios. Por Marisol Oviaño

La seguridad se acabó para mí cuando tenía seis años y me pusieron un parche en el único ojo por el que veía. Pasé de ser una de las niñas líderes de la clase, a esa pobrecita que volvía del recreo pasando la mano por paredes. Mi madre, que me había protegido de todo hasta entonces, no podía protegerme del desprecio de los demás, de mi sufrimiento. Pero no me quejo, gracias a eso soy escritora: mientras todas las demás corrían en el recreo, yo me quedaba en un rincón imaginando mi propio mundo. Durante años me acostumbré a ser… Leer más

Tus ojos para. Por Yolanda Sáenz de Tejada

siempre he envidiado tus pestañas, quizás porque siempre me he enredado en ellas… Tus ojos para columpiarme, para clavar mi lengua en su iris y elevarme a los más dulces infiernos. Tus ojos para matar, para estrangular mis gritos y que no nos oigan (a la hora de la siesta) los vecinos. Y tus ojos para vestirme (o al contrario) y para, si alguien me revienta con su odio los ovarios, llorar contigo. Tus ojos para mí, sólo para mí, para vivir (con ellos y contigo) dentro de mi vestido. Yolanda Sáenz de Tejada Colaboradora de esta Web en la… Leer más