Yo, como realidad. Por Bernarda Enriquez

Enajenada en mi misma, sentada en un oscuro rincón polvoriento, con los ojos hundidos y patético semblante, trato de acallar mi naturaleza. Con brutalidad le he cercenado las alas, pero sigue volando, arrullando a la soledad con sus quejidos, hablando con los cuerpos ausentes, sollozando lagrimas secas, sin comprender mi sórdida esencia, huérfana de juicio. Buscando entre la macilenta realidad, fragmentos de cordura, que se adhieran a mi existencia, y le den sosiego a mi alma torturada. Rogando amparo, me doy cuenta que, en el jardín de la incomprensión, solo crecen flores marchitas, con agrietadas hojas y olores muertos. Dame… Leer más