No lo hagas. Por Isabel Muñoz Vázquez
– Creo que ya me he dado cuenta. Ahora sí. Tengo que decirselo, he esperando tanto tiempo a aclarar mis ideas. Se va a morir cuando se lo diga. – No se lo digas. – ¿Qué? ¿Cómo no se lo voy a decir? Estás locas! Lleva esperandolo demasiado tiempo. – Pues no, no se lo digas. Que siga esperando. – No pienso escucharte. No quiero. Se lo voy a decir. – ¿Quieres conservar lo que tienes hasta ahora? Las caricias sin pedirlas que, además, te llegan de improvisto y por eso son más dulces. Los besos robados. La llamadas a… Leer más
