Te quiero. Por Luis Bermer
Era un día precioso. El cielo sobre nuestras cabezas era un mar en calma; el campo resplandecía de un verde luminoso. Paseábamos por un sendero de tierra, ella me rodeaba la cintura con su brazo. Susurró: –Te quiero. Yo la achuché un poco más contra mí. Después la miré a los ojos, que rebosaban ternura. –Dicen los expertos que ni siquiera podemos conocernos a nosotros mismos ¿Cómo estás tan segura de que en verdad me quieres? –¿Estás tonto, no? –y sus dientes rieron. –Venga, en serio… ¿Por qué me quieres? Se paró y me puso una mano en la mejilla,… Leer más
