Caricias. Por Isabel Muñoz Vázquez
– ¿Qué le dijiste entonces? – Que me tocara la espalda. Que me acariciara. – Y… ¿Qué sentiste? Vamos, cuéntame, qué pasó. – Pues… no sé si sabría explicarlo fue tan… es difícil no creas. Como cuando descubres esas chuche tan inolvidable y dulce, esponjosa, con fresa por dentro y bañada en chocolate, no… no fue solo eso. Cómo cuando te dejan probar por primera vez la coca-cola y el sabor te engancha para siempre y… no, creo que tampoco es exactamente eso, hay… algo más. – ¿Qué, qué hay más? – Como el olor a café recién hecho por… Leer más
