Avivar. Por Marisol Oviaño

  Este tronco lleva un año resecándose en la terraza. Aunque era demasiado grande para mi chimenea, en cuanto lo vi me enamoré de él. Tenía un precioso color rojizo, estaba cortado con hacha inexperta y sinuosa, parecía una escultura. Cuanto más gruesa es la leña, más brasa necesita para arder. Y el hogar de mi chimenea tiene un seno de piedra natural (parece el molde de una teta, supongo que de ahí el nombre) bastante pequeño, insuficiente para almacenar tantas brasas como este tronco necesita. Si el seno se llena en exceso, al fuego le falta oxígeno y todo… Leer más