Palabras de repuesto. Por Ana Mª Tomás Olivares
Debería existir una fábrica de recambios de palabras, de esa manera podríamos llevar palabras de repuesto en el maletero del coche o en la mochila y utilizarlas cuando precisáramos de ellas, es decir, cuando las que usamos habitualmente se nos pinchen, revienten desgastadas por el uso, o nos sean insuficientes para la ocasión, o el acontecimiento que se nos presente. Porque ¿cómo volvemos o, mejor dicho, cómo devolvemos a la palabra «amigo», por ejemplo, su valor primigenio, su carga semántica total, si ésta se ha devaluado más que la peseta? Si ahora se le llama amigo al primer mindundi que… Leer más
