Aquella fría mañana. Por Iris

Aquella mañana me levanté helada, era la primera semana de febrero y el frío amenazaba gran parte de la ciudad. El día habia empezado extraño, me habia despertado porque alguien habia dejado abierto el ventanal del fondo, el que daba al jardín de atrás. Me extrañó el hecho de que Carlos aún no me habia traído el desayuno a la cama, como hacía cada sábado y se habia convertido ya en costumbre. Hice ademán de levantarme cuando un escalofrío me recorrió el cuerpo, seguido de un sudor frío, como me sucedía cada vez que me pasaba algo fuera de lo… Leer más

24-Diego y Josefina. Por Candela Moreno

Microtextos a concurso en el Premio Especial 2009 Diego hace más de 60 años que la quiere, Josefina hace 13 años que se olvidó de todo, excepto de su nombre. Ahora tienen 81 y 73 años respectivamente. Aquel día entré en su casa para levantarla, asearla y vestirla, cuando pude contemplar como él la observaba desde la puerta de la habitación. Nunca había tenido ocasión de asistir a semejante alarde de belleza en una mirada cargada con tanta devoción. El le pregunta ¿Quién soy? Y ella le dice convencida: mi padre. Luego sonrisas, pellizcos en la mejilla, y apuro por… Leer más

Private Rous. Por Isidro R. Ayestarán

A doscientas millas de tu corazón, un vagabundo literario recorre la senda marcada por el verso atravesado en un gemido incierto que se confunde en un sueño a la luz de las estrellas. Los ojos cerrados, bajo siete llaves, para no errar en el tiro certero de ese paseo entre nubes de algodón que acolchonan la relación de dos “gusiluz” durmientes, bellos en sus gestos, sin querer despertar. Dos cuerpos atravesados, enrevesados, envueltos en la magia del cariño y las miradas que hablan con los ojos del alma, con el cimiento seguro de las cosas dichas antes de estropearlo todo… Leer más

23- Historia de amor. Por Nadia K

Microtextos a concurso en el Premio Especial 2009 Le pregunté por su historia de amor, con la amable condescendencia que mostramos los jóvenes ante los ancianos, en la creencia de que nadie nunca antes de nosotros ha sentido con tanta intensidad. Estábamos junto al mar, en esa hora mágica en que los pintores aguardan con anhelo la fugacidad del rayo verde. Levantó hacia mí su rostro, devastado por mil enjambres de segundos voraces, de esos que dejamos pasar, engañados por su aparente insignificancia. Fue tan intensa su mirada que, avergonzada de mi fatuidad, tomé su mano con delicadeza, en señal… Leer más

Poemas breves. Por Thelvia Marín

22 Llevo mi mano hasta el punto final de tus deseos. Guarda mi piel el tibio sabor de su latido. Cuando cesan tus ansias un ángel alza el vuelo. 26 Lo mejor de hacer el amor con un buen equipo de realidad virtual es lo que se siente después al hacer el amor con un buen equipo. 27 EPITAFIO No pedí nacer; tampoco pedí morir: tanto la vida como la muerte están en deuda conmigo. Thelvia Marín CIINOE-Gaviotas de Azogue 86 Leer más

22-Mañana será otro día. Por Venecia Kerr

Microtextos a concurso en el Premio Especial 2009 Abro la puerta para ir deprisa a la asociación de mujeres de mi barrio, ahora que ¡por fin!, Mario, mi marido, se ha decidido a salir tras pasarse como cada día,horas y más horas delante del televisor, sobre todo desde que se jubiló hace dos años. He meditado mucho esta delicada decisión que voy a llevar a cabo, pero, sinceramente ahora o nunca,¡ya no aguanto más vivir así! Todo comenzó el otro día, cuando salía del supermercado, mientras esperaba….No, mejor dicho, ese no es realmente el principio, el principio de mi historia… Leer más

Rumbo a Maracaibo. Por Julio Cob Tortajada

Abriendo aguas navegaba el pequeño pero veloz barco con su panza repleta de ricos botines logrados tras cruentos abordajes, saqueados a todo aquel navío que hubiera osado ir por las aguas del Caribe cruzando su camino. Un puerto, Maracaibo, con abundantes tabernas, era el lugar donde celebrarlo, y más, si cabe, cuando sus gaznates secos por el salitre les hacía soñar con el ron a mares que allí les esperaba, anhelado por una tripulación enloquecida. Nadie me llamaba a bordo por mi nombre de pila, pues debido a mis pocos años era conocido como “el Cachorro”. A gritos era requerido… Leer más