La ventana. Por Soledad
Miraba por la ventana de la cocina el cielo denso de hoy, tórrido, los edificios proletarios de aquí enfrente, la torre emblema de la ciudad a lo lejos, mi tazón de café con leche en las manos, calentándomelas esta tarde de manera innecesaria y molesta: mantengo en días de bochorno los vicios invernales de persona de manos frías. Me fijé en la maceta de calas. Las sembré en diciembre utilizando unas pequeñas plantitas del huerto de un amigo; han crecido y se han multiplicado en la medida que les permite su reducido espacio vital, y prácticamente han llenado la pequeña… Leer más
