Vuelos cortos. Por Salvatore Branchina
Lo que quiero contar es la historia de un martillo de acero con mango recubierto de piel, llamado Marti. Su dueño no podía ser otro que Pedro, el carpintero del pueblo. El único carpintero. El que se reunía en la única taberna del pueblo y, allí con los amigos, contaba mil batallas que libró a lo largo de su vida blandiendo su fiel arma, contra miles de tablas de madera. Un día contaba como su hijo le regaló por sus cumpleaños uno de esos cinturones de piel que los carpinteros llevan a la cintura y que tiene una trabilla para… Leer más
