Martes de bohemia y soledad. Por Isidro R. Ayestarán
Un vaquero sin pistolas recorre en una diligencia las calles de la ciudad; es un poeta a contracorriente, incluso en el ritmo de sus latidos de corazón – hasta en eso es diferente -, con una música de fondo de saxofón anclada en cada uno de sus huesos, sus músculos, su angosta anatomía, sus ojos ocultos en minúsculas gafas de sol, como aquél príncipe de la película de Coppola… Camina despacio entre estatuas solitarias, cada una con sus pequeñas cosas, cada una con sus motivos de inspiración, cada una, aún con ganas de continuar un día más. El slogan de… Leer más
